sábado, 23 de febrero de 2008

Honrarás a tus padres


¿Quiénes son nuestros padres? Nuestros padres han sido el medio que Jehová Dios ha utilizado para crearnos. De ahí que El nos mande honrarles. Nuestra vida nació de la de ellos. Maravilloso, digno, por lo que honrarle es quizás lo mas ínfimo que podemos hacer por nuestros padres, aunque parece ser lo mas elevado en tanto hijos de Dios.

Jesús honró a sus padres terrestres, así como a su padre celestial, Jehová, cumpliendo los mandamientos, llevando a cabo sus palabras, entregándose al calvario de la culpa por nuestros pecados.

Honrar a nuestros padres es algo que debe fluir naturalmente de nosotros. Para ello, debemos ser humildes, inteligentes, sensatos.

Al honrar a nuestros padres honramos a Jehová Dios, honramos a Jesús, y nos honramos a nosotros mismos. Pero… ¿Cómo honramos a nuestros padres? Honramos a nuestros padres dándoles el amor que se merecen de sus hijos, ofreciéndoles el apoyo moral que nos exijan, y permitiéndoles ir con nosotros por el camino de perfección que Dios nos trazó.

jueves, 21 de febrero de 2008

No adulterarás

Dios nos manda a ser fieles a nuestr@ espos@. Es un mandamiento que nos lleva a evitar tan amargos problemas que resulta asombrosamente ilógico que no sea cumplido por tod@s (la carne es débil, y débil es la mente de muchísimos de nosotr@s).

No adulterar lleva a amar al compañer@ o indica que se le ama, salvo excepciones naturales. Pero no siempre se consigue desprenderse del egoísmo que nos impide amar al compañer@.

Si consiguiesemos amar a la compañera o compañero en la intensidad que requiere una relación estrecha y larga como la del matrimonio, los beneficios serían mayores que los que proporciona una relación vana, irregular y atormentadora como la que puede un hombre sostener con una amante oculta.

Amar a la esposa, disfrutar de sus palabras y encantos, hacer que ella disfrute de nuestro cariño, son perlas que pueden hacerse permanentes a lo largo de la vida matrimonial, y ésta debe hacerse pareja en tiempo a nuestra vida a partir del inicio de la unión. El disfrute de la compañera o compañero puede ser siempre encantador, dulce, capaz de agradar a Dios Jehová, y pasible de ser siempre encomiado por nosotr@s mism@s.






miércoles, 20 de febrero de 2008

No matarás


Este mandamiento significa es de vital importancia en la vida cristiana, como los demás. Pero tiene unas implicaciones que quizás ningún otro de los nueve mandamientos restantes tenga. Es un mandamiento muy violado, siempre lo ha sido de modo escandaloso.

A través del “no matarás” se verifica una situación especial para aquel que esta en peligro de ser asesinado, porque se ve en la encrucijada de matar o dejar a alguien que lo haga. ¿Cuál decisión tomar?

Jesús nos invito a presentar la otra mejilla a aquel que nos lastima de un lado. Esto nos dice que no debemos responder agresión con agresión, ejemplo de lo cual fue su vida, su calvario.

No matarás, sin embargo, nos obliga además, a impedir que otro mate. Entre las obras espirituales de la misericordia esta el dar consejo a quien lo necesite. Al que pretenda atentar contra nuestra vida, debemos aconsejarle.

En el mundo actual, excedido en violencia, con delincuentes a granel que matan por solo no tener dinero suficiente en el bolsillo para saciar su hambre del mismo, el no matará nos obliga también a defendernos de las agresiones impidiendo que se nos mate. Aun contra nuestra voluntad y deseo, debemos desviar el puñal agresor para evitar una muerte vana e imperdonable.

lunes, 18 de febrero de 2008

El amor a Dios

El amor a dios es el primer mandamiento. Amar a Dios es algo connatural a los cristianos, porque nuestra relación con Jesucristo es nuestro puente a Jehová Dios.. “Nadie llega a El sino a través de mi”, dijo Jesús, hijo de nuestro Creador.

Expresión de un puro amor a Jesús, nuestro Salvador, es un poema anónimo que dice en una de sus estrofas: “Aunque no hubiera cielo yo te amara,/y aunque no hubiera infierno te temiera”. El amor y el respeto a Jesús es la base del amor a Dios, es la vía para ganarnos el perdón y la vida eterna. Cristo nos salvó, pero esa salvación nos ha creado un atractivo compromiso eterno: cumplir con la palabra de Dios, pues no puede haber eternidad para ninguno de nosotros sin ese cumplimiento de su palabra.

Ahora bien, el amor a Jesús no es abstracto, no es tan simple como dice el poema (el cual no lo materializa), no se manifiesta en cantos y alabanzas, en cultos puros y simples. Por lo menos no únicamente. Ese amor se realiza atravesando a nuestro prójimo, le llega a Jesús no directamente de mi a él, de nosotros a él, sino que toca primeramente a cada uno de mi prójimo para poder establecerse en el cuerpo y el espíritu de Jesús.

De ese modo debemos ver el amor y el respeto a Jesús, y el amor y el temor de Dios. Y es que estos sentimientos están guiados por los mandamientos de la Ley de Dios, ese decálogo que Jehová dicto a Moisés como reglamento único de todo hombre y toda mujer.

Al salir de la iglesia, al terminar las alabanzas, comienza una manifestación nueva del respeto a Jesús y el amor a Dios: realizar los mandamientos, que son una forma de vida, un plan, una ruta para la realización de nuestra convivencia con el mundo.

Es decir, concluyamos, que no hay amor a Dios sin amor al prójimo. Es la única forma de lograr su cristalización. Y es algo que, a mí en particular, me alegra y reconforta.