Confío en ti, oh Jehová,
mi Dios, mi creador,
como un niño que espera
siempre del pecho de su madre.
Confío en ti como un niño
confía en la mano de su padre
que lo guía por caminos de zarzas.
Confío en ti, mi Dios,
porque eres la luz de mi vida
y la fortaleza de mi ser.
Confío en ti andando por el
mundo, yendo entre gentes buenas
o malas, dirigiéndome frente a
situaciones difíciles, esperando que
otros cumplan conmigo.
Confío en ti, Jehová, en todo caso,
ante toda causa.
Porque sé que nunca me abandonas,
porque has dado vida, luz y fortaleza
a todo lo que quiero y hago.
En el santo nombre de Jesús, amén.
miércoles, 28 de mayo de 2008
viernes, 23 de mayo de 2008
Como cumplir con nuestro creador
El primer paso para entregarnos a un cumplimiento cada vez mas vivo con la palabra de Dios es confiar en El.
Confiar en Jehová es entender y esperar el cumplimiento de su promesa al hijo fiel y puro. La promesa de Dios es la vida eterna. Y la vida eterna, según la Biblia, será una vida espiritual, santa, llena de gozos puros, repleta de sorpresas indecibles. Si no confiamos en esto, si no esperamos el cumplimiento de esa promesa, si no conocemos de esas palabras ni comprendemos el sentido de vida eterna, jamás estaremos en dominio de la sabiduría que es cumplir con los mandamientos del creador.
El amor a dios, precisamente, surge de esa promesa de vida eterna, del reconocimiento de la bondad de Jehová para con nosotros al crearnos y legarnos una tierra llena de virtudes, en la que sobran los deliciosos frutos que nos sirven de alimento, el agua que tan dulcemente calma nuestra sed, la sombra de los árboles, su verdor, el aroma de las flores, las tan variadas plantas medicinales de tan múltiples indicaciones terapéuticas, los animales diversos que no sirven de alimento y nos protegen y sirven de compañía y consuelo; el amor entre los humanos, la sonrisa que se nos ofrece, la solidaridad y tantos otros sentimientos que puso en nuestro corazón el único ser capaz de crear todo lo que existe: Jehová nuestro Dios. Un Dios que envió a su hijo para salvarnos de la condena que conlleva el pecado, entregándose Jesús a cambio de nosotros como un acto de redención que nunca será suficientemente explicado ni compensado por nosotros.
Que Dios nos de luz para comprender su luminosa palabra, sus mandamientos que son nuestra vida, nuestra salud, nuestra sabiduría y la mayor manifestación de amor que podamos recibir.
Gracias Jehová por tu bondad.
En el nombre de Jesucristo, tu hijo que sacrificaste por nosotros, limpiándonos del pecado cometido, amén.
Confiar en Jehová es entender y esperar el cumplimiento de su promesa al hijo fiel y puro. La promesa de Dios es la vida eterna. Y la vida eterna, según la Biblia, será una vida espiritual, santa, llena de gozos puros, repleta de sorpresas indecibles. Si no confiamos en esto, si no esperamos el cumplimiento de esa promesa, si no conocemos de esas palabras ni comprendemos el sentido de vida eterna, jamás estaremos en dominio de la sabiduría que es cumplir con los mandamientos del creador.
El amor a dios, precisamente, surge de esa promesa de vida eterna, del reconocimiento de la bondad de Jehová para con nosotros al crearnos y legarnos una tierra llena de virtudes, en la que sobran los deliciosos frutos que nos sirven de alimento, el agua que tan dulcemente calma nuestra sed, la sombra de los árboles, su verdor, el aroma de las flores, las tan variadas plantas medicinales de tan múltiples indicaciones terapéuticas, los animales diversos que no sirven de alimento y nos protegen y sirven de compañía y consuelo; el amor entre los humanos, la sonrisa que se nos ofrece, la solidaridad y tantos otros sentimientos que puso en nuestro corazón el único ser capaz de crear todo lo que existe: Jehová nuestro Dios. Un Dios que envió a su hijo para salvarnos de la condena que conlleva el pecado, entregándose Jesús a cambio de nosotros como un acto de redención que nunca será suficientemente explicado ni compensado por nosotros.
Que Dios nos de luz para comprender su luminosa palabra, sus mandamientos que son nuestra vida, nuestra salud, nuestra sabiduría y la mayor manifestación de amor que podamos recibir.
Gracias Jehová por tu bondad.
En el nombre de Jesucristo, tu hijo que sacrificaste por nosotros, limpiándonos del pecado cometido, amén.
sábado, 10 de mayo de 2008
El Salmo del buen actuar
El salmo 15 es el salmo de los mandamientos de Jehová. Nos ilustra sobre la senda de la salvación.
Jehová irradia bondad y sabiduría. Todo cristiano debe ser bueno y sabio, pero… ¿ser bueno no es igual a ser sabio? A mi me parece que sí. Y no veo como buen cristiano a aquel que no actúa conforme a esas virtudes, sobre todo cuando comete injusticia en aspectos elementales de la vida.
El ser sabio es como un dictado, una consecuencia de ser bueno. Y es que el bueno, según se espera, ha de ser justo, que es una muestra de sabiduría.
El bueno anda en integridad, y habla verdad en su corazón, como dice el salmo 15.
Dice igualmente este salmo que el que actúa tan rectamente como el que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo, honra a los que temen a Jehová, no da su dinero a usura ni contra el inocente admite cohecho, no resbalará jamás.
Que Jesús nos guíe siempre y podamos morar en el monte santo de nuestro creador. Amén.
Jehová irradia bondad y sabiduría. Todo cristiano debe ser bueno y sabio, pero… ¿ser bueno no es igual a ser sabio? A mi me parece que sí. Y no veo como buen cristiano a aquel que no actúa conforme a esas virtudes, sobre todo cuando comete injusticia en aspectos elementales de la vida.
El ser sabio es como un dictado, una consecuencia de ser bueno. Y es que el bueno, según se espera, ha de ser justo, que es una muestra de sabiduría.
El bueno anda en integridad, y habla verdad en su corazón, como dice el salmo 15.
Dice igualmente este salmo que el que actúa tan rectamente como el que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo, honra a los que temen a Jehová, no da su dinero a usura ni contra el inocente admite cohecho, no resbalará jamás.
Que Jesús nos guíe siempre y podamos morar en el monte santo de nuestro creador. Amén.
viernes, 2 de mayo de 2008
Las gracias a Dios
Darle las gracias a Dios por lo bueno que nos suceda es una acción sabia y justa. Muchos cristianos dicen que debemos darle las gracias tanto por lo bueno como por lo malo. No me atrevo a tanto, pero considero que al Creador debemos agradecerle todo lo que nos satisface aun proviniendo de seres humanos.
A alguien del prójimo que nos hace un favor, antes que darle las gracias, deberíamos desearle que Dios le bendiga, pues las gracias deben ser dadas a Jehová, quien toma a los otros como medio para favorecernos.
Esto lo considero así porque quien nos hace un bien hoy, mañana podría (como de hecho sucede frecuentemente) hacernos un mal.
Bien dice la Biblia que quien cree en hombre se equivoca. Esto nos indica que el bien de alguien es siempre enviado por Dios, y que los demás pueden causarnos males que no nos son deseados por El.
Que Jesús nos guíe siempre. Amén.
A alguien del prójimo que nos hace un favor, antes que darle las gracias, deberíamos desearle que Dios le bendiga, pues las gracias deben ser dadas a Jehová, quien toma a los otros como medio para favorecernos.
Esto lo considero así porque quien nos hace un bien hoy, mañana podría (como de hecho sucede frecuentemente) hacernos un mal.
Bien dice la Biblia que quien cree en hombre se equivoca. Esto nos indica que el bien de alguien es siempre enviado por Dios, y que los demás pueden causarnos males que no nos son deseados por El.
Que Jesús nos guíe siempre. Amén.
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