Jehová hace todo y pide todo lo que pide a los hombres bajo el amparo de una lógica.
Aun con el disentimiento de tantos científicos e intelectuales acerca de su existencia y de la creación por parte suya del mundo en que vivimos, la lógica que nuestro Creador maneja es más diáfana e infalible que la lógica fundada por los humanos.
Veamos el caso del amor por sobre todas las cosas y contra todo hecho. ¿Por qué amar a nuestros enemigos?
El amor a todos (amigos y enemigos) se basa en la paz que Jehová profesa y que conviene tanto al mundo.. El amor lleva a perdonar lo que ha sido hecho en contra nuestra. De él, del perdón, parte un alimento para la paz.
La paz , el bien sin distracción, son fuente de vida, de permanencia. Del amor y el perdón que él sostiene prolongan la buena convivencia sobre la tierra.
Siendo así, ¿no hemos de estar de acuerdo con el amor sin condiciones? ¿Hay lógica superior a esta que nos indica nuestro Dios?
En el nombre de Jesucristo, amén.
lunes, 30 de junio de 2008
La lógica de Jehová
Etiquetas:
alimento,
científico,
humano,
intelectuales,
Lógica,
perdón,
tierra,
vida
martes, 17 de junio de 2008
La justicia de Jehová
En Isaías 41:9-10 dice Jehová: no temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.
Hay quienes piensan que se trata de privilegiar injustamente proteger de tal modo, pero no. Siendo Jehová todo bondad, quien le ama y sigue su ley es un ser bondadoso, amante de su prójimo. Y así, no debemos dudar que quien enfrente a este hijo de Dios no será bueno ni justo.
Por tal razón, es justicia que Dios le proteja de sus enemigos, probables impíos, quizá seres perversos. De modo que es justo Jehová al castigar a quien le enfrente.
Y es que ningún justo enfrentará nunca a alguien que es justo y bueno y amante de Dios nuestro padre.
En el nombre de Jesús, amén.
Hay quienes piensan que se trata de privilegiar injustamente proteger de tal modo, pero no. Siendo Jehová todo bondad, quien le ama y sigue su ley es un ser bondadoso, amante de su prójimo. Y así, no debemos dudar que quien enfrente a este hijo de Dios no será bueno ni justo.
Por tal razón, es justicia que Dios le proteja de sus enemigos, probables impíos, quizá seres perversos. De modo que es justo Jehová al castigar a quien le enfrente.
Y es que ningún justo enfrentará nunca a alguien que es justo y bueno y amante de Dios nuestro padre.
En el nombre de Jesús, amén.
miércoles, 11 de junio de 2008
La inteligencia de Dios
¿Qué tiene hoy día el hombre de claro acerca de la vida, de las ciencias, de la cultura, de la tierra, de los mares, los planetas?
No creo que se pueda decir ni con mediana aproximación a la realidad. Recordemos que actualmente, como cada cierto tiempo, los conocimientos sufren revisiones, las ciencias terminan ofreciendo nuevas versiones de sus temas, se hace descubrimientos asombrosos acerca de realidades que antes tuvimos como profundamente conocidas.
Cada día hay nuevos informes acerca de la realidad, investigaciones que iluminaban acerca de hechos y cosas. Así ha sido a lo largo de la historia moderna. Pero nunca se acaba de acomodar nada en nuestra mente.
Se habla de que el mundo tuvo su origen en una explosión, pero eso lo dicen hombres que no saben si en Marte hay vida, ni cuántas galaxias existen en realidad. Toda la clarividencia que reina en ellos es en realidad confusión, y esto ocurre porque están enfrentando la mayor luz posible: la inteligencia de Dios.
No concibo que una explosión haya podido organizar el mundo del modo en que lo ha estado, con tales variedades de vida, de elementos, tal equilibrio de temperatura y grados de humedad; tantas familias definidas de plantas y animales, la suave piel de las flores, la aspereza de los troncos y su resistencia, el aroma de las mismas flores y las hojas, todas hechas para un fin especial.
Lo que sí concibo es que sólo una inteligencia superior, que no puede ser profundizada por nuestra mente, fue la encargada de tal creación.
No creo que se pueda decir ni con mediana aproximación a la realidad. Recordemos que actualmente, como cada cierto tiempo, los conocimientos sufren revisiones, las ciencias terminan ofreciendo nuevas versiones de sus temas, se hace descubrimientos asombrosos acerca de realidades que antes tuvimos como profundamente conocidas.
Cada día hay nuevos informes acerca de la realidad, investigaciones que iluminaban acerca de hechos y cosas. Así ha sido a lo largo de la historia moderna. Pero nunca se acaba de acomodar nada en nuestra mente.
Se habla de que el mundo tuvo su origen en una explosión, pero eso lo dicen hombres que no saben si en Marte hay vida, ni cuántas galaxias existen en realidad. Toda la clarividencia que reina en ellos es en realidad confusión, y esto ocurre porque están enfrentando la mayor luz posible: la inteligencia de Dios.
No concibo que una explosión haya podido organizar el mundo del modo en que lo ha estado, con tales variedades de vida, de elementos, tal equilibrio de temperatura y grados de humedad; tantas familias definidas de plantas y animales, la suave piel de las flores, la aspereza de los troncos y su resistencia, el aroma de las mismas flores y las hojas, todas hechas para un fin especial.
Lo que sí concibo es que sólo una inteligencia superior, que no puede ser profundizada por nuestra mente, fue la encargada de tal creación.
domingo, 1 de junio de 2008
Amar a nuestros enemigos
En Mateo, capitulo 5, versículo 44, está dicho que debemos amar a nuestros enemigos. Ello se fundamenta en que nuestro Padre que está en los cielos hace salir el sol tanto para justos como para pecadores.
No es en otra cosa que debe pensarse cuando atendemos al mandamiento de amor a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Amar a los otros es amarnos, y es devolver el amor que Jehová nos da como forma de gratitud hacia El, pues nuestro prójimo son sus hijos, tanto como lo somos nosotros mismos.
Amar a nuestros enemigos es comprender que el bien nos puede venir también de ellos, pues los injustos no lo son para siempre en todos los casos.
Hoy recibimos bien, pero mañana podemos recibir mal del mismo hermano. Como también hoy recibimos mal y mañana mal del mismo hermano.
Y es que la libertad que Dios nos proporciona nos permite cambios espirituales que pueden ser siempre buenos si seguimos su palabra.
Amar también a nuestros enemigos, en fin, nos lleva igualmente por el camino de la perfección que Jehová nos muestra en cada uno de sus actos, como es el de amarnos aun sabiéndonos pecadores.
Que Jesús guíe siempre nuestros pasos. Amén.
No es en otra cosa que debe pensarse cuando atendemos al mandamiento de amor a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Amar a los otros es amarnos, y es devolver el amor que Jehová nos da como forma de gratitud hacia El, pues nuestro prójimo son sus hijos, tanto como lo somos nosotros mismos.
Amar a nuestros enemigos es comprender que el bien nos puede venir también de ellos, pues los injustos no lo son para siempre en todos los casos.
Hoy recibimos bien, pero mañana podemos recibir mal del mismo hermano. Como también hoy recibimos mal y mañana mal del mismo hermano.
Y es que la libertad que Dios nos proporciona nos permite cambios espirituales que pueden ser siempre buenos si seguimos su palabra.
Amar también a nuestros enemigos, en fin, nos lleva igualmente por el camino de la perfección que Jehová nos muestra en cada uno de sus actos, como es el de amarnos aun sabiéndonos pecadores.
Que Jesús guíe siempre nuestros pasos. Amén.
Etiquetas:
bien,
Dios,
Enemigos,
espirituales,
injustos,
mal,
perfeccion
Suscribirse a:
Entradas (Atom)