domingo, 28 de diciembre de 2008

Realicemos la luz

Jesucristo es la luz, por lo que seguirle a él es hacer realidad ese estado de diáfana realidad que es la luz, esa visión perfecta y exacta de lo que somos, ese caminar por el camino correcto, ese saber que somos y estamos, esa certidumbre que sólo sale de un ser superior y bueno, santo, divino.

Seguir la luz de Jesús es estar acorde con nosotros mismos, con lo que nos habrá de dar vida y salud, durabilidad, quietud y energía.

Sigamos a Jesús porque él es la gota de rocío capaz de llenar nuestra copa de vida y bienestar, de gozo eterno, de mansedumbre, de paz.

¿Qué nos puede agradar más que la luz? ¿Los gozos que nos dejan siempre una resaca dolorosa, incómoda? ¿Los placeres que siempre se van y debemos perseguir y lograr a costa de fuertes amarguras? ¿Los bienes nunca seguros, nunca ganados honrosamente?

Realicemos la luz llenándonos de la gracia divina de Jesucristo, hagámoslo realidad en cada uno de nuestros actos. en cada uno de nuestros pensamientos. Y comuniquémoslo a los demás.

Que la luz de Jesús sea siempre con nosotros.

Amén.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El Hacedor

Jehová es el Hacedor.

Recibimos de El la vida y el alimento. Nos da los árboles y los ríos, todo hecho por su poder sin igual.

Nuestro dios ha hecho las medicinas que encontramos en la naturaleza, porque frente a lo que de ella pudiese dañarnos, hizo los remedios que nos presenta como si fuesen alimentos. Y en verdad lo son.

Jehová hace milagros cada día, a cada paso nuestro. Y lo hace de modo tan natural, que casi ni lo notamos.

Abramos los ojos, y veamos la luz que su hijo nos trae, porque de El y sólo de El, es la gloria.


En el santo nombre de Jesucristo, amén.