Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia;
ábrase la tierra, y prodúzcase la salvación y la justicia;
háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.
Isaías, 45:8
Dios ha obrado justicia sobre el mundo, pero los hombres no lo entendemos. Justicia, nos caiga bien nos caiga mal.
Por qué el hombre clama justicia cuando la necesita, pero no hace de ella una obra suya?
Saciemos nuestra alma de justicia haciédola nosotros mismos, y demos a Jehová el reflejo de nuestra alma hecha bondad. Porque solamente el hombre bueno hace justicia con su prójimo.
En el nombre de Jesús.
Amén.
domingo, 25 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario