jueves, 12 de abril de 2012

¿Quieres brillar?

Muchos se desviven por ser una estrella, sea del canto, del cine, en su trabajo de oficina, etc.

Si quieres brillar, puedes hacerlo. Las puertas están abiertas, y tú estás dispuesto.
Ser una estrella es un derecho de todo ser humano. I no hay mejor camino para brillar ante el resto del mundo que tomar de Dios. Tomar de Dios es llevar a todas partes de la luz de Jesucristo. Ninguna luz ilumina más. Ninguna luz es tan duradera.

La luz de Jesucristo está al alcance de todos. Esa luz, poniéndola en nuestro corazón y llevándola con nosotros a todas partes y mostrándola a todos, nos proporciona el brillo que queremos mostrar.

¿Cómo mostramos esa luz? Esa luz brilla tan pronto damos a otros de lo que necesita: ayuda sincera, sentimientos sanos, y conocimiento de la apalabra de Dios.

Es muy importante mostrar a otros que todo es de todos. Dios no escatima bienes ante nadie que lo necesite. Pidámosle a Dios y El nos dará esa luz que nos convertirá en estrella. Nunca brillan tanto los talentos de una persona sino cuando los damos al mundo por medio de su amor, que nos llega y lo multiplicamos en bien de los demás.

Ningún brillo personal es más propio de ti que cuando brillas con la luz que da Jesucristo. Sé una estrella real con esa luz.