martes, 30 de octubre de 2012

Nada más fuerte



En el mundo, en ninguna sociedad de hoy, existe ningún movimiento de personas más fuerte y creciente que el cristianismo.
Ninguna persona es más convencida de su condición que un cristiano.
Ser cristiano es una realidad nueva y tradicional a la vez, pues cada nuevo cristiano suma novedad al movimiento, y se alimenta de su tradición y fortaleza.

La cabeza del cristianismo es un ser cada vez más vivo y manifiesto entre sus seguidores.
No hay nada más propio de un ser humano que el amor de Cristo.
Jesús murió por razones propias de todo hombre, que atañen a toda la humanidad.
Seguir a Jesucristo es una motivación interior de todos. Si está dormida en alguno, al saber de El, al conocerle, se despierta y nunca más vuelve a dormir, pues se queda activa para siempre, y si no logra situarnos en el lugar de justicia a que nos invita, nos mantiene siempre la conciencia del extravío en que nos encontramos.

Jesús es el motor de nuestra vida, si falla, es lógico que se reme hacia atrás.
El mundo actual, en lo que tiene de anticristiano, hace notar el retroceso
y la barbarie, la sinrazón y sus consecuencias de dolor y llanto, de hambre,
de perturbación y desamaor.

Sólo el amor de Cristo salva. Su luz es la antorcha que todos debemos llevar.