domingo, 29 de septiembre de 2013
El poeta es de Dios
En el principio era el Verbo,
Y el Verbo era con Dios,
Y el Verbo era Dios.
Juan 1:1
No hay que aclarar esta referencia al Verbo en su relación con Dios. El verbo, que es manejado por el poeta, cantando sin saber de letras o sabiendo ya, es un fluido que sale del espíritu. No necesita maestros para decir, aunque el poeta deba aprender para que su palabra sea correcta en lo normativo. La dulzura, la luz del poeta es, sin embargo, algo que fluye desde su temprana vida y encanta cantando lo creado por el Creador.
El poeta, que es un creador, canta entonces al supremo creador, quien le dotó de su talento: en El asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según eo designio de su voluntad/ a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. Efesios 1:11,12.
La alabamza del poeta, entonces, y quiéralo o no él, va al Señor de los cielos. Y a propósito de cristo, ¿han leido el soneto a Cristo crucificado? Allí, a más de alabanza, hay amor del poeta por aquel que le bendijo: “Aunque no hubiera cielo yo te amara./ y aunque no hubiera infierno te temiera”. Es como decir: Te canto, luego existo. Y, en verdad, al poeta le hace su canto.
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